Argumentos para la igualdad
Igualdad para amar, derechos ya!
Familias diversas, familias con derechos.
Nuestra realidad social ha cambiado profundamente en los últimos tiempos; las f amilias también: madres y padres solteros, parejas que se separan o se divorcian, familias con hijos/as de anteriores relaciones, familias sin descendencia, familias de acogida,... En este nuevo contexto también encontramos a las parejas de gays y lesbianas y a sus hijos/as. Son las familias homoparentales.
La sociedad y las leyes han ido, lentamente, ampliando el concepto de familia y asumiendo estas nuevas realidades familiares. Ahora se trata de acabar con la discriminación legal que aún sufren las familias que constituyen gays y lesbianas y, sobre todo, sus hijos/as. Para ello es imprescindible el reconocimiento legal del matrimonio civil entre personas del mismo sexo; con este derecho seremos, definitivamente, iguales ante la ley y nuestras familias recibirán el mismo trato, la misma protección, que ya tienen las que forman una mujer y un hombre.
Para aclararnos
Todos y todas somos iguales ante la ley. Esta es una garantía básica de una sociedad democrática y por ello no es aceptable ningún regateo de nuestros derechos. La di ell ell ell ell ell ell ell ellldad es completa o no es igualdad. Queremos, como cualquier otro ciudadano, poder decidir libremente si queremos casarnoser oer oer oer oer oer oer oer o derechos y todos los deberes que ello implica.
Lesbianas y gays somos ciudadanas y ciudadanos con todas las obligaciones pero no con todos los derechos. Hasta ahora se nos ha negado la posibilidad de contraer matrimonio civil y con ello poder acceder a toda una serie de derechos que sí tienen las parejas heterosexuales que deciden casarse, como por ejemplo, acceder a una pensión de viudedad, la cobertura de la seguridad social, el derecho de nacionalidad si nuestra pareja es extranjera, hacer la declaración de la renta conjunta, la consideración como primer familiar en la obtención de una herencia, el sistema sanitario o en los seguros de vida... Todos estos derechos y otros más, que tienen las parejas heterosexuales que se casan, están vetados a gays y lesbianas que, en el mejor de los casos, se han tenido que enfrentar a largos procesos judiciales para conseguirlos, a veces sin éxito.
Lesbianas y gays formamos familias, tenemos hijos. No somos estériles, tenemos hijos biológicos, podemos adoptar individualmente y, en el caso de las lesbianas, pueden recurrir a la inseminación artificial. Exigimos que nuestros hijos/as tengan la misma protección que el resto de niños. Y para ello es necesario que se les reconozca por derecho, legalmente, que tienen dos padres o dos madres, como ocurre ya de hecho, en su vida cotidiana. Lo contrario es vulnerar el interés y bien del menor; por ejemplo, en el caso de una separación de sus padres/madres hay que establecer una pensión y un régimen de visitas o, ante un fallecimiento, heredar el patrimonio de quien, hoy por hoy, no es su madre o padre legal.

La reivindicación del derecho al matrimonio es asimismo la expresión de la lucha por la igualdad y en contra de la homofobia social que aún existe. Si gays y lesbianas merecemos el absoluto respeto de la sociedad como personas, también lo merecen nuestras familias y nuestros hijos/as. Las leyes deben garantizar ese principio. Quienes atacan nuestro derecho al matrimonio están expresando una disimulada, a veces no tanto, homofobia, tratando además de imponer al conjunto de la sociedad sus valores y un modelo único y excluyente de familia. Sin embargo, la realidad es innegable, la diversidad familiar es cada día mayor y los poderes públicos deben avanzar para protegerla.
Acceder al matrimonio civil es ser, definitivamente, iguales ante la ley y supone un paso muy importante para luchar contra la discriminación social que sufrimos lesbianas y gays. Las leyes deben dar ejemplo a la sociedad y eliminar cualquier tipo de discriminación; sólo así podremos avanzar en el respeto social hacia la diversidad.
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